El ADN y la Glándula pineal

Se dice de forma empírica que somos energía que esta ni se crea ni se destruye, cambia simplemente de estado. Por lo tanto podemos decir que en esencia nuestra información genética que precede a nuestra vida en el cuerpo físico, y que portan nuestros progenitores hasta que se produce el embarazo es pura energía, potencialidad pura y gran cantidad de información desde eones de tiempo de evolución de la especie humana sobre la tierra. 

Toda esta gran cantidad de energía es llamada a nivel bioquímico ADN, cuya expresión total es repartida en veintidós pares de cromosomas que junto con el par masculino y el femenino hacen un total de veinticuatro pares de cromosomas. 

Es decir cuarenta y ocho cromosomas, hemos de recordar que cromosoma significa cuerpo de luz, por lo tanto existen cuarenta y ocho campos de energía sutiles a nuestro alrededor, si entendemos que nuestro cuerpo físico es de carácter electromagnético podemos afirmar que atrae y condensa todos estos campos de información a nuestro alrededor. 

Hasta aquí podemos simplificar y decir que nuestra energía envolvente tiene cuarenta y ocho capas de información que actúan en nuestro cuerpo mental, emocional y físico y que determinan como va a ser nuestra vida, sin embargo ¿quién ó qué puede organizar, activar ó desactivar este sistema energético llamado cromosoma?

Resulta que incluso nuestra mente está afectada por él y por lo tanto ni la mente tiene el control del cuerpo cromosomático ó ADN, entonces, ¿de quién es el control? Pues de la primera glándula que se forma a nivel cerebral en se forma en el estado embrionario, hablamos pues de la glándula pineal.

Es curioso observar que la glándula pineal se hace visible al pasar cuarenta y nueve días de gestación, donde además se puede apreciar el sexo del feto. Esto nos dice una cosa, que el ADN y la glándula pineal están relacionadas entre si, dado que los primeros cuarenta y ocho días coinciden con el desarrollo de los cuarenta y ocho cromosomas que forman en este tiempo la columna vertebral desde el coxis hasta la séptima cervical por debajo del cerebelo, y justo después aparece la glándula pineal. 

Esta se encuentra en el centro de la cabeza totalmente rodeada del cerebro, pero aunque forma parte del mismo su función es totalmente autónoma y diferenciada de este, por lo que más bien está escondida ó protegida en lo más preciado de nuestro cuerpo, nuestra cabeza. Visto así es evidente la relación que existe entre el ADN y la pineal. Por lo tanto la glándula pineal no sólo tiene el control de nuestra consciencia si no de nuestra predisposición genética, recordemos que nuestro cuerpo es el templo del alma. 

Es curioso observar que los budistas creen que es alrededor del día cuarenta y nueve de gestación que el alma reencarna hacia el cuerpo físico, en este caso aún como feto en formación y desarrollo. Y aún más curioso que conocen la glándula pineal como tercer ojo, ojo de la consciencia ó del alma, por lo tanto del cuerpo de luz ó cromosoma. 

Entonces un buen desarrollo fisco y mental deviene de una glándula pineal activa capaz de secretar melatonina, serotonina, triptamina y triptofano; y por suma de estas, lo que se conoce como la molécula del espíritu, la Dimetiltriptamina. 

Para crear cantidades suficientes de dimetiltriptamina de forma natural, que nos den la capacidad de comprender y organizar la vida, fuera de las preocupaciones ó de la visión del ego, se requiere de un profundo estado de meditación, de ensoñacion ó bien pasar grandes periodos de tiempo en oscuridad. Los nativos de Arizona, los hopis realizan sus ceremonias en estancias bajo tierra sin entrada de luz natural, y los grandes alquimistas trabajaban durante la noche.

Es debido a nuestra alineación cósmica con respecto al Sol que incluso nuestro cuerpo y sus ritmos circadianos trabajan en esta frecuencia de veinticuatro pares de cromosomas, pues incluso la duración de un día es de veinticuatro horas, como las pares de cromosomas. Los egipcios adoraban a cuarenta y ocho deidades, veinticuatro del alto Egipto y las mismas del bajo Egipto, y ellos creían que la entrada de energía desde la glándula pineal era recibida desde la estrella Aldebaran y debido a todo esto construyeron las pirámides.

En las pirámides por su tipo de estructura la energía se carga de forma estática, el tiempo y el espacio se ralentizándose debido a esta carga de energía que no fluye sino que se concentra. tenían así un lugar ideal para recargar el ADN, pero necesitaban hacerlo activando la glándula pineal, es por esto que se construían para que no entrará la luz natural y justo en su centro se colocaba la cámara de regeneración del ADN. 

Los discípulos de las escuelas de misterios del ojo de Horus se iniciaban en esta depuración física, mental y espiritual después de toda una vida de comprensión metafísica y llegaban a pasar no menos de veinticuatro días dentro para inducir la producción de dimetiltriptamina, que lograda en estas determinadas circunstancias se mantenía presente incluso después de dicha iniciación en su vida diaria. 

Permitiéndoles ver la energía más allá de la luz violeta, lo que conocemos como Aura y así poder observar como el alma se manifestaba por las acciones de la vida, pudiendo establecer relaciones de causa y efecto y entre las enfermedades físicas y las formas del pensamiento, que se trabajan desde el cromosoma y le afectan de manera directa.


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