El poder de ir a contracorriente...

Vivimos nuestras vidas condicionadas por todo tipo de elecciones. Aunque en apariencia tenemos libre albedrío o libre elección, resulta que al elegir un lado del camino, este te aleja irremediablemente del otro, por lo que al elegir, al escoger, te pierdes la mitad de las vivencias que se manifestarían de haber elegido lo contrario. Esto es un hecho inevitable de la mente dual que juega con el angelito y el demonio sobre tus hombros para que escojas, pero como bien sabes sólo puedes elegir a uno.

El pensamiento dual, está basado en los instintos de supervivencia y crea la elección. El pensamiento lineal está basado en el recuerdo y la memoria de lo ocurrido en el tiempo, es decir está basado en el propio tiempo. Por lo que induce un ciclo kármico de causa y efecto.

Imagina ahora que pudieras pensar de forma no dual o lineal, pensar de tal forma que aunque fracases en tu elección pudieras ver siempre una victoria y no una derrota. Para trascender la mente dual y el pensamiento lineal debes ir contracorriente, piensa por un momento en la vida de Buda o la vida de Jesús, ellos trascendieron dichas formas de pensamiento. 

Buda escapó de su palacio para ver con sus propios ojos la vida, caminó por el sendero del sufrimiento hasta encontrar la comprensión en él y esto le permitió ir contracorriente. Hasta tal punto que vislumbró un nuevo estado de paz interior en el caos, un nirvana que practicó y compartió en sus enseñanzas, nuevas y revolucionarias enseñanzas que trascendían lo establecido, que iban contracorriente. 

Jesús de Nazaret, al igual que Buda, trascendió las enseñanzas y conocimientos de su pueblo. Él era un de los más jóvenes rabíes de la Galilea, que escrudiño las enseñanzas de la Torah hasta tal punto que pudo ver sus errores y para trascenderlos y compartir la nueva enseñanza él solía salir de la sinagoga, llevar a todos aquellos que querían escucharle al monte y allí, fuera de las estructuras establecidas, enseñaba y compartía no sólo un nuevo punto de vista de entender la realidad, sino las pautas para poder modificarla y crear una vida más plena. Por todo esto toda su vida se convirtió en un viaje a contracorriente.

Ellos fueron capaces de trascender lo establecido, de pensar diferente y cambiaron nos sólo sus vidas sino la de muchos que escucharon y practicaron sus enseñanzas.

Para llegar a tener un tipo de pensamiento que te permita ir contracorriente primero debes olvidar lo aprendido, lo establecido, todo ese conocimiento externo que te han transmitido y que aun no has comprobado. Si vacías tu mente y te permites vivir libremente, esto generará gran cantidad de experiencias donde verificarás no el éxito o el fracaso de las mismas sino el error que estas contenían. Sí ves el error, no habrás fracasado, habrás ganado una batalla, si depuras dicho error entonces habrás ganado la guerra. 

Podrías decir que este tipo de pensamiento se rige por un instinto egoísta y es cierto, pero está basado en un acto egoísta que tiene que ver la consciencia de la justicia, de lo justo. Más allá de lo bueno o lo malo, de la bondad o la maldad existe un patrón que es la justicia. Este patrón de consciencia hace que tengas la necesidad de cambiar tu vida tantas veces como sea necesario para llegar a él. 

Lo que para ti es justo debes en la medida de lo posible crearlo y vivirlo, te equivoques o no, habrás sido honesto contigo mismo, y esto demuestra el respeto por ti y desarrolla tu poder interior, que ha estado influenciado desde tiempos ancestrales por ese conocimiento que te han transmitido pero que como a Buda y a Jesús no llegó a llenarles del todo.

Ellos se revelaron, fueron justos y honestos consigo mismos, con lo que sentían y pensaban, fueron como un salmón que va contracorriente y tú vas a atreverte a cambiar tu realidad, te atreves a ir contracorriente?...  




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